Dos tormentas

Ayer, al momento de comenzar Lucas Urdampilleta a tocar la Sonata 8, de Gerardo Gandini -dando comienzo oficial al ciclo 2018 del Urondo Contemporáneo- se desplomó sobre la ciudad una tormenta densa, pródiga en truenos y otros avatares meteorológicos. Se los escuchaba en medio de esas suspensiones del fluir musical que tanto le gustaban a Gandini (como si se quedara pensando en lo dicho y lo por decir) complementando perfectamente una obra que resultó la última escrita por el Maestro. De haber estado allí seguramente Gandini se hubiera divertido mucho, ya que, fiel a la premisa que alguna vez fuera de Boulez (y que, desde hace mucho, pasó a pertenecerle más a Gandini que al francés), lo imprevisible se tornaba para él, siempre, lo necesario.
Al rato, el tal Lucas desató otra tormenta, enroscada en los infinitos clusters de la Sonata 6, de Galina Ustlovskaya. Escrita cuando estaba por cumplir setenta años, cuesta pensar que esa viejecita con pinta de campesina rusa (basta ver el comienzo de Scream into space, un breve documental sobre su vida, que se encuentra aquí) fuera capaz de construir ese vendaval de truenos, rayos y centellas sonoras que azotaron por igual, durante sus poco más de siete minutos, los oídos y las mentes del público que abarrotó el antiguo comedor del ex Palace Hotel, hoy sede del Centro Cultural Paco Urondo.
Marcelo Delgado (20/5/18)

 

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Un comentario sobre “Dos tormentas

  1. Buenos días, de todo lo bueno que pasó en el comienzo del ciclo Urondo Contemporáneo, hago aquí un apunte sobre la cuestión de género poniendo en díalogo las dos obras que tocó Lucas Urdampilleta. Estamos en un lento proceso de toma de conciencia, deconstrucción, visibilización de la cuestión de género en el campo de la composición de la tradición escrita. En este sentido me parece que las dos sonatas, tanto la de Gandini como la de Ustlovskaya ponen en cuestión los estereotipos de larga data. Mientras escuchaba los mazazos de la compositora rusa, los contrapuse a la delicadeza de la música que acabábamos de escuchar de Gandini y me acordé de un trabajo sobre estas cuestiones de Melanie Plesch. En un trabajo sobre la cuestión de los estereootipos de género constataba lo siguiente:
    “Como vemos, los estereotipos musicales del género son explícitos: lo “masculino” es decisivo,
    fuerte, vigoroso, brusco, enérgico, dominante, conciso y claro, con predominio de los ritmos fuertes, mientras que lo “femenino” es lírico, gentil, flexible, dulce, gracioso, suave, elegante,
    emotivo, débil, verborrágico, vago, seductor y…curvilíneo”. (Ver: http://bdigital.uncu.edu.ar/1273)
    Creo que lo bueno de las dos Sonatas escuchadas el viernes, no solo la de Ustlvolskya, es que pusieron en crisis estos estereotipos.
    Martín Liut (21/5/18)

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