La música es un texto social

(Larga invitación al segundo concierto del Ciclo ” Urondo Contemporáneo”, viernes 29/6/2018)
Cuando empecé a estudiar formalmente, hace mas de tres décadas, la composición estaba dominada por la idea de que la música era -o debía ser- “autónoma”.
Hoy estoy convencido de que la música es un “texto social” (hay mucho escrito sobre el tema, a los interesados les paso bilbiografía por privado).
Las fotos son del ensayo en el que la Compañía Oblicua comenzó a re-estudiar mi obra “Antonio en la pampa”. La obra fue un pedido y un desafío lanzado por Marcelo Delgado y que se estrenó en el Ciclo de Música Contemporánea del Teatro Nacional Cervantes el año pasado.
Pero es en esta segunda vez que me di cuenta de lo profundamente enredada con los que me rodean que está mi pieza: Antonio “caminando tranquilamente” por la pampa, no está solo, sino en compañía de varias decenas de personas vinculadas con lo que va a estar sonando el viernes 29 en el Centro cultural Paco Urondo.
La obra puede escucharse, desde ya, sin leer nada de lo que sigue. Pero hoy quiero poner a la luz, a modo de ejemplo, la cantidad de capas que, como una cebolla, pueden encontrarse en una decena de minutos de una música interpretadas por un grupo de cámara argentino. Intentaré aquí explayarme.
El Paco Urondo es el Centro Cultural de la Facultad de Filosofía y Letras, lugar en el que tanto Marcelo como yo nos desempeñamos como docentes. “Antonio en la pampa” es una obra que, según mi entender, es en una buena medida el producto de ese ámbito intelectual. Empezando por la intertextualidad, que fue el disparador mismo de la gandiniana propuesta de Marcelo: componer sobre la base de otras músicas. Estas otras músicas, en mi obra, son posibles de ser distinguidas por espectadores con una escucha musical como la que se enseña en Puán. Concretamente, Webern y Ginastera. Pero la intertextualidad es también un conjunto de ideas y técnicas que también nutrieron el proceso de composición, empezando por Gandini, cuyo “Eusebius” me sirvió como mecanismo para poner en primer plano las armonías por intervalos de cuarta justa que están en la Sinfonía de Webern. Y en el acorde de la guitarra de Ginastera. En todo este párrafo los que hayan estudiado en Artes podrán asociar rápidamente estos asuntos con las clases de muchos docentes de la casa, como Corrado, Monjeau, Mansilla, Fessel, Plesch (Melanie! Sigo insistiendo con las cuerdas al aire de la guitarra!).
Por lo tanto, docentes, estudiantes y graduados de Filo pueden sumergirse en estas diferentes capas que ofrece la obra de un modo indudablemente fluido. Obviamente no son los únicos, pero ahí, en esas escuchas, hay un nexo cercano que es irrepetible.
Antes de que empiecen las quejas del tipo “no me dejen afuera” aclaro que esta red es solo una de tantas puntas del ovillo que puede tener esta obra.
Como cualquier obra, porque -como dije al principio- no componemos en el aire ni fuera del tiempo y espacio. O al menos la mayoría de la gente que conozco no lo hace. Hasta las músicas mas abstractas son productos de época y de contextos específicos. Si alguien se aislara demasiado, terminaría siendo incomprendido.
Otra posible punta de ovillo son los Oblicuos. Como ocurre con otros compositores amigos, no componemos para “flauta”o “piano” de un sexteto, lo hacemos para “Sergio Catalán“, “Diego Ruiz“. La Compañía Oblicua son músicos con los que uno trabaja, o que uno escucha en conciertos, son de carne y hueso y por eso uno busca “interpelar” con las cosas que les escribe. Esa cercanía constituyen un plus que no se obtiene cuando se compone en abstracto.
Todo esto se encuentra adentro de una partitura, pero está disponible para oídos atentos y que comparten ese pequeño mundo que es el presente de una música que está poblada de puntos de entrada y redes.
La última red que menciono hoy son las demás obras del concierto.Una, la de Diego Tedesco, nació el mismo dia que la mía. También va por su segunda audición y esa nueva visita permite disfrutar enormemente de su maestría en la escritura. La obra se llama “Palimpsestos”, asi que merecería su propio post sobre la red intertextual que la atraviesa. También habrá un estreno, “Planos” de Mariano Rocca del que compartimos su preparativo en el mismo ensayo. En esta obra también está nuestra pampa, pero, mostrando que es un espacio múltiple, con su propio perfil.
La oblicua terminará su participación con una obra devenida en performance de Leo Masliah y Martín Kohan (ilustre docente de Filo, vecino generacional) como narrador.
Por último, el ciclo Urondo tiene un espacio en el que intenta que estas redes se reunan como un ágora de debate sobre estas músicas que, ni más ni menos, pretenden hacer honor a su calificación: ser contemporáneas. https://urondocontemporaneo.wordpress.com
Tod@s invitados

Martín Liut

 

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